Fiestas en pandemia; segundo año.

        En mi ya prolongada vida, no recuerdo dos años de fiestas tan atípicos. El pasado, totalmente ausente de celebraciones y éste, un poco más celebrado, pero igualmente ausente de los típicos y tradicionales actos que acompañan a las  Eucaristías y a la procesión del Santo Rosario por las calles con la Virgen y el Pendón.

El Día grande de Nuestra señora, Domingo 15, la Eucaristía al mediodía, con el sacerdote que ahora mismo está encargado del pueblo, D. Ángel Olalla y D. Agustín, que fiel a su cita, nos acompaña un año más entorno a las fiestas. Fue una celebración concurrida, sin estar abarrotado; muy cantada y D. Ángel se centró en el párrafo del Magnificat que dice “desde ahora me felicitarán todas las generaciones”. Y mencionó a Santa Teresita del niño Jesús, que deseaba ser sacerdote por un día para poder predicar las alabanzas de María, pero no por ser alguien muy especial, sino por hacer lo ordinario y sencillo con tanto amor y entrega.

Tras la Misa y las tradicionales fotos de grupo a cargo de Carlos, quien más quien menos, bajaron a tomar el vermouth a la peña, que fue amenizado por la charanga que nos acompañaba estos años pasados. Como no se puede bailar, no se bailó (o quizá un poco sí, no lo sé). Pero lo mejor de este momento fue sin duda el reencuentro de los asiduos a las fiestas; hacía mucho tiempo que no nos veíamos y hemos podido hablar, saludarnos, contarnos novedades y vernos las caras; ha sido una alegría y se palpaba en el ambiente.

El Rosario de la tarde, a las 18:30 lo rezó D. Agustín y como no se permiten las procesiones, se hizo íntegramente dentro de la Iglesia. Aquí la concurrencia ya fue menor, muy poquitos en verdad, aunque este año no se podrá alegar sueño por el trasnoche de la verbena del día anterior.

Otra tradición que ni la pandemia ha podido parar es la realización y reparto de la Revista Amigos De Villorejo, que va ya por el Número 21. Gracias a Carlos un año más.

El Lunes 16, festividad de San Roque y oración por todos nuestros difuntos, la Eucaristía la celebró D. Agustín, que nos confesó que en muchas ocasiones al rezar va repasando las calles y casas del pueblo y recordando a todos los que fueron y ya no están, nuestros padres, hermanos, ect…

Tras la Misa, rezamos el tradicional responso desde el pórtico y mirando al cementerio. Hubo menos gente que el día de la Virgen, pero seguro que nuestros difuntos se sintieron arropados.

Este año hubo de nuevo el tradicional juego de tuta, entre los vecinos y asiduos del pueblo, y aunque estuvo disputado, el jamón se lo llevó Javi Delgado; Flores y Carlos Rodrigo quedaron segundo y tercero respectivamente.

A la tarde fueron las mujeres las que compitieron por el jamón, y el preciado pernil fue conquistado por Merche (mujer de Ángel).

Poco más que resaltar de estas fiestas patronales, salvo desear que el próximo año estemos todos presentes y lo celebremos con la alegría que sabemos y con todos los actos habituales y los que cada año van surgiendo. Un saludo.

Pdta: Todas las fotos son gentileza de Carlos, a quien agradecemos una vez más su dedicación y entrega y también las fotos, claro.

 

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