Revista 2003

“Mirar al futuro desde el presente y sin olvidar nuestro pasado

Mirando al pasado y a la historia de nuestro pueblo, vemos que ha habido épocas más y menos prósperas , dentro de una línea más o menos estable en su población, hasta llegar a los años 70 en que la emigración empezó a despoblar nuestro pueblo y en general , todos los pueblos de Castilla.

Estamos en un presente en el que parece que prima la cantidad sobre la calidad en casi todas las cosas, y también en la agricultura y los modos de vida. Las actividades económicas cada vez se basan más en grandes producciones y no en pequeñas explotaciones, y empresas familiares. Esto traducido al campo y a la actividad histórica principal de nuestro pueblo significa y ha significado que si antes podían vivir 40 ó 50 familias , ahora no da para más de 7 u 8 familias.

Frente a estos retos, y la propia actividad económica en la sociedad actual (que es la que condiciona en gran medida nuestra ubicación y nuestro modo de vida) , cabe preguntarse hacia donde vamos y qué actividades alternativas pudieran ser válidas para poder vivir adecuadamente en el medio rural. No es una pregunta que nos hagamos sólo nosotros sino más bien en toda España , en Europa y en general en todo el mundo.

Es preciso pensar que las reglas de juego cambian y donde antes había puertos de pescadores ahora hay puertos deportivos y playas para los turistas. Donde ahora hay campos de golf , antes había viñas y campos de trigo segados a la hoz.

En este sentido hay que decir que desde nuestros abuelos hasta nuestro padres y las personas que se dedican a la agricultura actualmente han sabido adaptarse a los tiempos actuando como empresarios y emprendedores con la propia evolución agrícola. Otras personas, bien por la profesión elegida ó por la necesidad de ir a “buscar las alubias donde se pueda“ , nos fuimos a otras ciudades, a veces por no tener los medios para desarrollar esas actividades u otras parecidas en el pueblo.

La cercanía de Burgos , con buenas comunicaciones , disponer de abundantes terrenos, son ventajas para nuestro pueblo a la hora de poder desarrollar otras ideas y actividades diferentes a la agricultura tradicional.

Las actividades residenciales y de tiempo libre, las derivadas de la transformación de productos de la agricultura tradicional y la ganadería, se van a ver favorecidas por los planes de desarrollo rural aprobados por la nueva Política Agraria Comunitaria, aunque aún no se sabe muy bien en qué se concretarán.

El futuro dependerá de los condicionantes históricos , políticos sociales , económicos, y también de nosotros, de la ilusión que tengamos y de lo imaginativos y emprendedores que seamos para que bien nosotros u otras personas vean atractivo nuestro pueblo para vivir ó para desarrollar actividades que hagan compatible la convivencia, el respeto a la naturaleza y la creación de riqueza.

Revista 2003

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